Nutrición Especializada |
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Por: Marisa Prieto
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Podemos
encontrar cientos de culpables de la obesidad infantil como la
genética, la publicidad, a las computadoras, etc. Pero esto no resuelve el problema, la cuestión no es encontrar un culpable, sino prevenir esta condición que muchos no saben pero es una enfermedad y en algunos casos se puede tornar grave. El problema de la obesidad infantil se puede evitar con la prevención, ayudando y enseñando a los niños a que mantengan el control de sus cuerpos y ayudar a los padres para que tomen decisiones adecuadas relacionadas con la nutrición y el ejercicio. No importa ni la edad, ni el sexo, ni la posición social o cultural, es algo muy simple, una persona sube de peso cuando la cantidad de calorías que consume es superior a la cantidad de calorías quemadas. Efectivamente, existen algunos factores que tienen que ven con la tendencia a engordar como: Metabolismo: Algunos factores y hábitos que tienen que ver con la velocidad del metabolismo son el tiempo de ejercicio que hace una persona persona, que come, cuando come y si se salta comidas. Un metabolismo rápido quema calorías más rápido que un metabolismo lento. La Genética: Los niños con padres con sobre peso, son propensos a ser obesos. Medio Ambiente: La genética y el metabolismo a veces son un antecedente para que una persona se vuelva obesa, el medio ambiente también es un factor determinante. Alguno
ejemplos: Por otro lado, en nuestra sociedad casi todo lo celebramos con la comida, el cumpleaños, Navidad, el inicio de las vacaciones, incluso, si sale bien en las notas, a los niños se les premia con golosinas y postres, por lo tanto se relaciona el placer y las cosas buenas de la vida siempre con comida, también la integración social interviene en esto, ya que las convivencias con otros niños siempre está presente la comida. Sin embargo, hay cosas que podemos cambiar al respecto, premiar a los niños con cosas agradables que no sean comida por ejemplo: un paseo familiar, un juego de mesa, una mascota, etc. Tratar de integrarlo a grupos sociales que convivan haciendo deporte o actividades de interés para los niños que no tengan que ver necesariamente con la comida. Riesgos físicos y emocionales de la obesidad La obesidad en
niños puede llevar a complicaciones médicas
incluyéndose:
Para
ayudar a que un niño obeso pierda peso y se mantenga saludable,
es importante que se empiecen con hacer cambios en el estilo de vida
del niño relacionado con comer, actividades, inactividad y
la interacción de los padres. Las emociones infantiles son
también la clave para
un tratamiento exitoso contra la obesidad.
En la vida de los niños deben pertenecer a un grupo y a la familia, no obstante, los niños obesos, son rechazados a cada paso que dan. Por lo tanto, la depresión es muy común. De
hecho, la depresión es el efecto más común de
obesidad en
niños. El enjuiciar en contra de la gente obesa empieza de
los 3 a los 5 años de edad. Esto significa que antes de
que
los niños entren la primaria, ellos ya tienen apodos, dificultad
para hacer amigos y son excluidos de actividades. Tal ambiente de
rechazo
hace que se gane peso, por que los desalienta a un involucrarse a
actividades
deportivas, incita las actividades solitarias en la casa tales como ver
televisión, jugar video juegos o usar el internet.
Para poner fin a este ciclo, la clave es ayudar a los niños a hacer cambios que van a ser benéficos y sustanciosos. Parte de esa transformación tiene que ver con cambiar lo que comen,
la cantidad que comen
o con quien comen. Seguir un plan nutrimental adecuado para los
niños,
no restringir alimentos, proporcionales los nutrimentos adecuados y
tratar
de cambiar la
mentalidad
comida = placer. Otras veces esos cambios tienen que ver con su
ambiente,
así que se tienen que concentrar más en como van a pasar
el
tiempo, incrementar la actividad
y reducir el tiempo pasado con la Televisión, los videos y
la computadora. |